Histoire coquine à Lambaréné
Après de la reunión de cierre nos quedamos solos revisando cifras. La tensión llevaba meses. Cuando apagó la pantalla me besó contra la mesa de la sala de juntas. Subió mi falda, me bajó las bragas y me tomó de pie, mordiendo mi hombro para que no gritara. El edificio casi vacío amplificaba cada gemido. Acabamos rápido, sudados y riendo nerviosos. Me arreglé el pelo en el baño de visitas y bajé al parking como si nada. Desde entonces cada Excel me recuerda a esa follada prohibida entre carpetas y café frío.
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